Recursos Hídricos en colombia
El
recurso hídrico, bastante abundante en Colombia, proviene de aguas oceánicas,
aguas de escorrentía-de ríos y quebradas-, aguas depositadas en lagunas,
ciénagas y represas, y aguas subterráneas.
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Estrellas Hidrográficas
1. Macizo Colombiano o Estrella
fluvial colombiana Cauca, Caquetá, Magdalena y Patia
2. Cerro de Caramanta
Atrato y San Juan
3. Nudo de Santurbán
Algodonal, Margua, Zulia y Tarra
4. Páramo de Sumapaz
Guayabero, Guaviare, Meta y Sumapaz
5. Páramo de Guachaneque
Bogotá, Upía y Sogamoso
6. Sierra Nevada de Santa Marta
Ranchería, Cesar y Fundación |
7. Nudo de Paramillo
Sinú y San Jorge
8. Nudo de Huaca o de los
Pastos
Mira y Putumayo |
Vertiente del Caribe
Entre sus ríos más importantes
se encuentra el Magdalena, el cual sigue siendo recurso para algunas
actividades económicas, especialmente en su parte mediana y baja. Su
principal afluente es el río Cauca.
Otros ríos de grandes dimensiones son el Atrato, el Sinú y el San Jorge.
Vertiente del Océano Pacífico
De alta humedad. Sus ríos son
caudalosos pero en su mayoría navegables por embarcaciones pequeñas. Los
principales son el Mira, límite natural con el Ecuador; el Patía, con una
longitud de 460 km; el San Juan de Micay, navegable en una tercera parte por
embarcaciones medias, y el San Juan, rico en oro y plata.
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Vertiente del Amazonas
Es la menos poblada. Los 116 km
Vertiente del Orinoco
Sus principales ríos son el
Arauca, el Meta, el Vichada, el Guaviare. Ocupa la cuarta parte del
territorio del país.
del curso del Amazonas
que cruzan por el país son suficientes para formar una vertiente que ocupa
343.000 km cuadrados. Los ríos más importantes son el Guainía, el Vaupés, el
Caquetá y Putumayo.
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Aguas
Escorrentía:
Ríos, quebradas y riachuelos
Debido
a las abundantes lluvias y al relieve, Colombia posee una gran cantidad de
ríos, entre ellos más de 1.200 permanentes, contando sólo los de cuencas
mayores de 100 kilómetros cuadrados. Según el lugar a donde llegan las aguas
de las cuencas, en Colombia se reconocen cuatro vertientes hidrográficas:
Caribe, Pacífico, Orinoco y Amazonas. De acuerdo con el sitio donde nacen los
ríos, se reconocen ocho estrellas hidrográficas. ( Ver cuadro pág. 29)
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Aguas Depositadas:
Lagos, lagunas, ciénagas y represas
Existen
cerca de 1640 lagos, lagunas y embalses y cerca de 1940 ciénagas. Entre las
lagunas y lagos sobresalen La Cocha, en Nariño; Tota, en Boyacá; Fúquene,
Suesca y Guatavita, en Cundinamarca. En cuanto a ciénagas, se destacan las de
Zapatosa, en Cesar; Ayapel, en Córdoba; San Silvestre en Santander y la
Ciénaga Grande de Santa Marta.
En los lagos artificiales, es decir, los embalses y represas más importantes, están El Muña, Neusa u Sisga, que corresponde a la cuenca del río Bogotá: Chingaza en Cundinamarca y el embalse de Betania en el Huila. Estos cuerpos de agua son importantes por la diversidad de beneficios que prestan, entre ellos la generación de electricidad. |
Aguas Océanicas
Corresponden
al mar Caribe y al Océano Pacífico y cubren 1.600 y 1.300 km de costa
respectivamente. En el Pacífico desembocan más ríos que en el Caribe.
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Aguas Subterráneas
Son
aguas infiltradas que entran en contacto con el calor de la tierra. Cuando
éstas presentan altas temperaturas se conocen como aguas termales. Las más
conocidas son las de Paipa en Boyacá, las fuentes del Nevado del Ruíz y Santa
Rosa de Cabal en Risaralda y algunas como Tocaima, Tabio, Nilo y Choachí
situadas en Cundinamarca.
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RIOS MAS CAUDALOSOS DEL PAIS
Río
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Cuenca Km cuadr.
|
Longitud km
|
Caudal m. cub/s
|
Rendimiento litros/s/km cuadr.
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Caquetá
|
199.203
|
1.200
|
13.180
|
66
|
Guaviare
|
166.168
|
1.350
|
8.200
|
49
|
Magdalena
|
257.438
|
1.543
|
6.987
|
27
|
Meta
|
103.052
|
1.000
|
6.496
|
63
|
Putumayo
|
53.165
|
1.350
|
6.250
|
58
|
Atrato
|
35.702
|
612
|
4.155
|
116
|
Vaupés
|
37.748
|
660
|
2.650
|
70
|
San Juan
|
15.180
|
376
|
2.550
|
168
|
Vichada
|
25.235
|
700
|
2.000
|
79
|
Mira
|
10901
|
570
|
52
|
|
Parte Colombiana
|
S= segundos
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RECURSOS FORESTALES DE COLOMBIA
Colombia
se encuentra situada en el noroeste de Sur América, posee una superficie de
2'070.408 Km2, de los cuales 1'141.748 Km2 son tierras emergidas, continentales e
insulares, y 928.660 Km2 corresponden
a áreas marítimas; con 1.600 Km. de costas sobre el Océano Atlántico y 1.300
Km. sobre el Océano Pacífico. El territorio se encuentra enmarcado dentro de
los 16° 10' 10" Latitud Norte, frontera marítima con la República de
Jamaica, y los 4° 13' 30" de Latitud Sur en la Amazonia y entre los 66°
50' 40" Longitud Oeste en el Guainía y los 84° 46' 00" Longitud
Oeste, en la frontera marítima con Costa Rica en el océano Pacífico (tratado en
proceso de ratificación) (IGAC 1995).
La
cordillera de los Andes al entrar en Colombia se divide en tres cadenas de
montañas, producto de tres orogenias diferentes y separadas una de otra por los
valles longitudinales del Magdalena y del Cauca, esto sumado a la presencia de
las sabanas del Caribe, la Orinoquia y la Amazonia, a la influencia del océano
Pacífico y del mar Caribe, hacen de Colombia uno de los países de más alta
biodiversidad del mundo. Por ejemplo Schultes (1952) estimó en cerca de 45.000
las especies de plantas fanerógamas en el país.
La
localización del país en la zona ecuatorial, conjugada con las formas de
relieve, la cercanía a los océanos Atlántico y Pacífico, entre otros factores,
generan una variedad de condiciones climáticas, la distribución del agua, los
suelos, la diversidad biológica, la distribución de la población, la diversidad
étnica y cultural y la actividad económica.
La
mayor diversidad florística por unidad de superficie corresponde a las selvas húmedas
tropicales del Chocó. Las palmeras tienen también su mayor representatividad en
Colombia. (Hernández et al.
1988).
La
diversidad eco sistémica la divide Hernández-C et al., (1992) en 99 distritos y nueve
provincias biogeográficas, de la manera siguiente: . 1. Territorios insulares
oceánicos caribeños (Archipiélago de San Andrés y Providencia); 2.Territorios
insulares oceánicos del Pacífico (Gorgona y Mal pelo); 3. Cinturón árido peri
caribeño; 4. Macizo de la Sierra Nevada de Santa Marta; 5. Provincia del
Chocó-Magdalena; 6. Provincia de la Orinoquia; 7. Provincia de la Guayana; 8.
Provincia de la Amazonia, y 9.
IMPORTANCIA DE LOS RECURSOS FORESTALES
EN COLLOMBIA La disponibilidad de
recursos mineros e hidrocarburos no obliga necesariamente a su extracción, pero
sí plantea la necesidad de abrir escenarios donde puedan tomarse decisiones
adecuadas respecto a la manera de asumir dichos recurso
Luego de
evaluar el impacto social, económico y ambiental de la extracción de recursos
no renovables, la sociedad debe definir cuáles son las condiciones de su
extracción, uso y venta, o, si es el caso, tomar la determinación de
mantenerlos bajo tierra. Lo segundo ocurriría si la sociedad considera que el
efecto neto de su extracción y uso es negativo, o si decide postergar su
explotación para el futuro, cuando el país pueda beneficiarse en mayor medida
de esta actividad.
Una sociedad
bien informada y con instituciones públicas Solidas, debe ser capaz de tomar
adecuadas determinaciones respecto al uso de sus recursos naturales no
renovables (en adelante, “RRNN no renovables”). Decisiones que, ante las
circunstancias cambiantes, pueden y deben ser periódicamente revisadas. Cambia
el precio de los RRNN no renovables, también las condiciones técnicas de su
extracción y sus impactos ambientales y sociales, así como la capacidad
institucional que regula la actividad minera y los valores sociales y las
circunstancias económicas que definen la evaluación
costo-beneficio.
El caso colombiano en el contexto mundial
En el ámbito
mundial se han usado los RRNN no renovables de maneras muy diversas y con
resultados muy distintos. Hay países que los han aprovechado para convertirlos
en fuente de recursos para el beneficio social y el desarrollo sostenible, y
hay otros donde han terminado por alimentar sistemas corruptos, dando lugar a
la destrucción ambiental y social. Revisemos las condiciones e implicaciones de
la extracción de RRNN no renovables en cuatro economías: Dos de alto ingreso
per-cápita y calidad de vida como son Noruega y Suecia y dos más cercanas a
nosotros Chile y Venezuela.
Iniciemos
con Noruega, que desde la década de 1960, dio inicio a la exploración de
petróleo y gas en el mar del Norte y sus hallazgos lo convirtieron en un país
petrolero. En el 2012, el 34% de las exportaciones de Noruega fueron petróleo
crudo, y el 25% petróleo refinado y gas natural. La industria
extractiva representa cerca del 25% de su PIB. El Estado tiene una alta
participación accionaria en las industrias estratégicas como petróleo, gas,
hidro-eléctricas y aluminio. En promedio el gobierno controla el 31% de la
propiedad en estas industrias estratégicas. Noruega es quizá uno de los países
con régimen de impuestos a los ingresos, tanto de las empresas como de los
individuos, más alto en el mundo.
Para sembrar
el petróleo o dicho de otra manera, para que los excedentes que generaba la
actividad petrolera tuviese un impacto positivo de largo plazo, Noruega comenzó
a ejecutar importantes inversiones para el desarrollo de capital humano, inicialmente
asociado a temas relacionados con la minería, y en la actualidad con aspectos
que apoyan el desarrollo tecnológico en otros sectores, como el manufacturero.
Simultáneamente, los estándares ambientales en la explotación de RRNN no
renovables en Noruega son de los más altos en el mundo. Para este país el
hallazgo de recursos naturales no renovables ha sido una gran oportunidad y no
una condena. Si debemos seleccionar dos características principales de la
política de Estado que marcó el arranque de Noruega como país petrolero son la
política de redistribución de ingresos y la participación del Estado en la
actividad extractiva.
Siguiendo
con países de alto ingreso per cápita y estabilidad social y económica, tenemos
el caso de Suecia. En este país la minería, especialmente la del hierro, ha
jugado un importante papel. La participación de las industrias extractivas
constituye algo más de 33% de sus exportaciones y menos del 10% de su producto
interno bruto. No obstante, el desarrollo en Suecia ha estado basado en una
economía mixta donde la formación de capital humano y el desarrollo tecnológico
en diversas industrias lo han vuelto muy competitivo a nivel mundial.
La inversión
en formación de capital social y desarrollo tecnológico es una de las más altas
del mundo, con un gran nivel de educación para toda la población. Una de las
características más importantes que distingue a Suecia en el ámbito mundial es
la transparencia y el acceso de la población a todos los archivos oficiales
referidos al gasto público. Quizá las dos características principales de la
política sueca, son la inversión en la formación de capital humano a través de
un sistema educativo de calidad y comprensivo en términos de acceso de la
población a la educación y el manejo transparente de los recursos públicos.
Un caso
cercano es Chile, país donde la minería generó en 2012 el 14,2 % del PIB y el
57 % de las exportaciones. El Estado participa como socio accionario en la
propiedad y gestión extractiva del Cobre, su principal producto minero. Sin
contar con un sistema educativo de la calidad y accesibilidad del sistema
Sueco, sin embargo es quizá el mejor de America Latina. Además, el gasto social
en términos per cápita es mayor que el de la gran mayoría de países de América
Latina. Chile hoy tiene el ingreso per cápita más alto de América Latina y dos
veces mayor que el colombiano. Su economía es calificada como una de las más
dinámicas del mundo, con alto nivel de competitividad. Atrae capital extranjero
y el sector privado invierte capital en el exterior. Es el país con mayor
inversión de capital de empresas nacionales en otros países de la región. Chile
se caracteriza por una política macroeconómica sólida y estable desde 1990,
cuando el gobierno empezó a generar superávit y a reducir agresivamente la
deuda pública con el fin de estar en capacidad de hacer política fiscal anti
cíclica, y por un importante apoyo a la diversificación de procesos
productivos. Es el país de América Latina que mejor ha logrado relacionar el
desarrollo económico y social con la minería
En muchos
países el hallazgo y extracción de recursos naturales no renovables, no ha
apoyado con similar magnitud e importancia procesos de formación de capital
humano, bienestar social y apoyo al desarrollo de procesos productivos
sostenibles. El ejemplo más cercano, que muestra resultados contradictorios y
cuestionables es Venezuela. Como es bien sabido, la extracción petrolera es la
principal actividad económica, a tal punto que el petróleo y sus derivados
representan el 90% de las exportaciones del país.
Otros
procesos extractivos están asociados al hierro, el carbón, el aluminio y, el
oro. PDVSA la empresa de petróleos de Venezuela es Estatal. Es un país con alto
grado de dependencia de las rentas asociadas a los procesos extractivos, pues
no ha logrado desarrollar una economía competitiva, esto se refleja en la
composición de sus exportaciones donde los únicos productos relevantes son
petróleo y minerales. En 2012, el vecino país tuvo un ingreso per-cápita 30%
superior al de Colombia. La riqueza petrolera y minera y las políticas
recientes hacen que sea el país con la menor tasa de desigualdad social en
términos de ingresos, de todo el continente. La economía venezolana se
caracteriza por presentar grandes altibajos en los últimos años. A pesar de que
recibió el equivalente a una vez el PIB en ingresos adicionales por un mayor
precio del petróleo durante los últimos diez años, Venezuela experimenta
escasez de muchos productos, presenta la más alta tasa de inflación en la región,
y ahora que están cediendo los precios de las materias primas no cuenta con
ahorros para enfrentar momentos más difíciles. Desde tiempos anteriores al
Presidente Chávez se vive una profunda crisis institucional que hoy se expresa
en crisis social y política. Siendo el país con una de las reservas petroleras
más grandes del mundo, la dirección política y económica de Venezuela, no ha
conducido el país por la senda del desarrollo sostenible.
En Colombia
el sector de minería e hidrocarburos representó, según cálculos de Fe
desarrollo, cerca del 8% del PIB en el 2011 y es el sector con la más
importante tasa de crecimiento en nuestra economía. Según la misma fuente, la
participación en las exportaciones ha llegado a un 70% del valor total de las
mismas. Colombia es en el contexto mundial, uno de los países donde la
industria extractiva juega un papel clave en la dinámica exportadora y cada día
tiene un peso económico mayor en la composición de su PIB.
¿Pero está Colombia recorriendo la senda del desarrollo sostenible
apoyándose en la monetización de los recursos naturales no renovables?
Los RRNN no
renovables, cuando son identificados y permanecen en su lugar de origen, pueden
asemejarse a una determinada suma de dinero guardado en una cuenta de ahorros.
Según el monto que allí tengamos, esto nos permite recurrir a los recursos en
los momentos en los cuales consideramos crítico o beneficioso su uso. La
riqueza asociada a los RRNN no renovables la usamos a sabiendas de que estamos
utilizando nuestro stock de capital y tomamos esa consciente determinación bien
sea para atender una emergencia económica o social, para realizar una inversión
pensando en el desarrollo futuro, para mejorar la oferta y calidad de la
educación y el servicio de salud a la población, o sencillamente para aumentar
nuestro nivel de consumo, entre otras opciones.
En Colombia
pareciera que estuviéramos urgidos de hacer una rápida extracción de nuestros
RRNN no renovables. Expresión de esta urgencia es el acelerado incremento en
los títulos mineros concedidos en la última década: el área titulada para
minería era de 1,1 millones de hectáreas en el 2002, lo que representaba el
0,98% del área total de país. Para el 2009 los títulos mineros cubrían un área
de 8,4 millones de hectáreas, es decir el 7,5% del país. Para el 2010, en
Ingeominas se estudiaban solicitudes por 40 millones de hectáreas, es decir el
36% de la superficie del país. La producción minera entre 2006 a 2009 creció en
un 27% y en el 2011 su tasa de crecimiento según el DNP fue de 9,4%.
Para tomar
mejores decisiones respecto a cómo y a qué ritmo adelantar la extracción de los
RRNN no renovables –es decir, hacer uso de los recursos financieros
representados en esa “caja de ahorros”- debemos comenzar por evaluar la
urgencia y conveniencia de monetizar los RRNN no renovables, conocer y
considerar las condiciones institucionales de que disponemos para maximizar la
captación y uso de las regalías o beneficios que la sociedad puede obtener del
desarrollo de las industrias extractivas, determinar la capacidad institucional
y tecnológica para adelantar su extracción con un mínimo impacto ambiental y,
quizá lo más importante, contar con capacidad desde la institucionalidad
pública y privada para hacer un uso efectivo de las regalías y los impuestos
para avanzar en el camino del desarrollo sostenible.
Mitos y realidades en el debate sobre la extracción de los RRNN no
renovables en Colombia
Hay una gran
desconfianza social frente a la minería y los procesos extractivos. En
septiembre de 2013, en el marco del Congreso del Sistema Nacional de Planeación
–evento anual que convoca a los Consejos Territoriales de Planeación
(Departamentales y Municipales) y al Consejo Nacional de Planeación, entidades
que desde la sociedad civil tienen la responsabilidad constitucional de hacer
seguimiento a los planes de desarrollo, tanto el Plan Nacional como los Planes
Departamentales y Municipales– se manifestó una preocupante desconfianza de la
sociedad civil frente al desarrollo de las industrias extractivas, y se hizo
evidente la prevención y alarma que en todos los rincones del país genera la
minería.
La
existencia de recursos mineros, que en principio debería ser un hecho positivo
por tratarse de una potencial fuente de riqueza, hoy es vista local y
regionalmente como una amenaza. Las regiones ven cómo desde el centro se toman
decisiones que afectan negativamente sus territorios y espacios de vida. Desde
el Ministerio de Minas se otorgan los títulos mineros y desde el Ministerio del
Ambiente las licencias ambientales. Estas determinaciones tomadas desde el
gobierno central, hacen posible el inicio de la actividad extractiva en los
territorios, sin considerar los intereses y prioridades de las comunidades.
Múltiples
experiencias negativas vividas por las comunidades locales hacen que esté
creciendo una actitud ciudadana de rechazo a la minería. Esto se refuerza con
posiciones similares de algunos alcaldes y gobernadores que han hecho
declaraciones públicas donde se oponen al desarrollo de la minería en sus
territorios. Según representantes de gobiernos locales y regionales, la
transferencia de parte de los excedentes generados por la actividad extractiva,
bajo la forma de regalías, no compensa en muchos casos los efectos ambientales
y sociales negativos que causa.
La sociedad
percibe que los efectos desfavorables son mayores que los favorables, o qué la
distribución de los beneficios está demasiado concentrada y no beneficia
integralmente a los ciudadanos.
Durante el
gobierno de Álvaro Uribe los técnicos de un Ingeominas minúsculo, de manera
irresponsable, tramitaron múltiples títulos mineros que hoy comprometen al
gobierno y al país con inversionistas privados. Se concedieron títulos sobre
ecosistemas de gran importancia por los servicios ambientales o eco sistémicos
que generan. Tan desinformado y poco riguroso fue este proceso que en marzo de
este año, la Procuraduría solicitó a la Agencia Nacional Minera, cancelar
37 títulos mineros otorgados en áreas pertenecientes al Sistema de Parques
Nacionales Naturales (PNN). La ley prohíbe la minería en los PNN, y los
funcionarios de Ingeominas lo ignoraron. Si esto pasa en los PNN, ya podemos
imaginar que puede estar sucediendo en áreas críticas de regulación y recargue
hídrico que no están bajo categorías de conservación y exclusión de la minería
como los PNN. Ante estos desaciertos, las comunidades se están organizando para
proteger derechos fundamentales como el acceso al agua, recurso natural al cual
las sociedades siempre deben tener acceso en cantidad y calidad suficiente.
Una legislación que favorece el conflicto
Los
conflictos entre los intereses locales y las actividades extractivas se
agudizan por el uso que las entidades públicas y privadas interesadas en el
desarrollo minero hacen de la legislación. El Código de Minas en su Artículo 13
dice: “En desarrollo del artículo 58 de la Constitución Política, declárase de
utilidad pública e interés social la industria minera en todas sus ramas y
fases. Por tanto podrán decretarse a su favor, a solicitud de parte interesada
y por los procedimientos establecidos en este Código, las expropiaciones de la
propiedad de los bienes inmuebles y demás derechos constituidos sobre los
mismos, que sean necesarios para su ejercicio y eficiente desarrollo”. Algunos
interpretan esto como que la minería tiene primacía sobre cualquier otro uso e
interés de la sociedad, lo cual no es cierto.
Para evitar
protestas de la sociedad con alto costo social, político y económico, es
urgente modificar la legislación para evitar acciones e interpretaciones que,
apoyadas en la ambigüedad de la ley, afecten el desarrollo y el bienestar de
las comunidades. El país despierta y sabe que en algunos escenarios la minería
no es de utilidad pública ni de interés social.
En ciertos
casos, incluso ante recursos mineros localizados, debemos evitar su extracción
y asegurar intereses primordiales de la sociedad. La explotación minera puede
generar deterioro o destrucción de servicios eco sistémicos o ambientales que,
al perderse, dan lugar a un importante impacto negativo sobre el bienestar
humano. Esto se expresa en disminución de la calidad de vida y empobrecimiento
de una región. Hay que revisar con criterio social y visión de largo plazo los
títulos mineros y en algunos casos no otorgar licencia de explotación para la extracción
de RRNN no renovables identificados y con título minero asignado.
Regalías y beneficios limitados
Informes de
la Contraloría General de la Nación (CGN) demuestran que las regalías no solo
se pierden en manos de alcaldes y gobernadores corruptos, sino también que
algunas empresas mineras han sido sorprendidas evadiendo el pago de regalías.
Quizás el caso más crítico es Cerro Matoso S.A. En el 2010 se le exigió a Cerro
Matoso S.A. el pago de 24.892 millones de pesos por concepto de diferencias en
la liquidación de las regalías entre los años 2004 a 2008. Cerro Matoso
interpuso recurso de reposición y este fue rechazado. El pleito se retomó y en
el 2011 Cerro Matoso S.A. devolvió al Estado Colombiano $35.318 millones por
regalías que habían sido mal liquidadas. En la minería el monto de las
regalías es muy bajo en relación al nivel de extracción, para el caso de
hidrocarburos el manejo es distinto y el Estado tiene fuentes de información
que permiten hacer un seguimiento mucho más certero.
Un tema donde
hay muchas dudas, es respecto al pago de impuesto de renta, no solo por las
prebendas que el pasado gobierno le dio a las inversiones realizadas por
capitalistas extranjeros, sino porque según algunos analistas, las empresas que
extraen el mineral lo venden a una empresa asociada en el exterior a un precio
muy bajo y esto hace que no registren utilidades. También ocurre que
compran con sobreprecio muchos insumos a la casa matriz o a una empresa
asociada. En economía y finanzas esto se llama precios de transferencia,
mecanismo que permite que las utilidades las tengan las empresas asociadas en
el exterior. Hay que definir un instrumentos para que la DIAN pueda usar los
precios de referencia del mercado internacional para hacerles pagar impuesto a
la renta, u otra solución es que el Estado entre como socio accionista en la
empresa que extrae el mineral y así participe en la decisión de a quién vender
y a qué precio.
Resulta muy
pertinente la publicación de la CGR, “Minería en Colombia: Fundamentos para superar
el modelo extractivita”, según la cual la importancia de la minería en el PIB
no se refleja en los insuficientes aportes del sector a las finanzas públicas.
Plan Nacional de Desarrollo, minería y contradicciones
El Plan
Nacional de Desarrollo 2010-2014 “Prosperidad para todos” (PND), no da
prioridad a la sostenibilidad, ni al tema ambiental en la gestión pública. Dado
el impacto ambiental que plantean las llamadas locomotoras del desarrollo
-minera, infraestructura y agrícola-, los recursos presupuestales asignados
para la gestión pública ambiental resultan precarios e insuficientes. Para este
propósito, en el Plan Nacional de Desarrollo 1998-2002 se asignó un 0,71% del
total del Presupuesto General de la Nación (PGN), mientas que en el PND
2010-2014 se asignó solo el 0,24% del PGN. El PGN asignado a lo ambiental no
corresponde al reto que se enfrenta en este período. La debilidad institucional
es evidente y los recursos necesarios para una buena gestión pública es
insuficiente. La única entidad que se ha fortalecido de manera significativa es
la Agencia Nacional de Licencias Ambientales, pero su capacidad institucional
todavía es insuficiente.
Son muchas
las inconsistencias en la ejecución del PND relacionadas con el tema minero y
la gestión ambiental. Por ejemplo, siguiendo el resultado del informe del
Servicio Geológico Colombiano –denominado “Áreas con potencial mineral para
definir áreas de reserva estratégica del Estado” (Febrero, 2012)–, que señaló
la existencia de minerales estratégicos en la Amazonía Colombiana, la Agencia
Nacional de Minería firmó en Junio 20 del 2012 la Resolución 0045 que reservó
cerca de 17 millones de hectáreas de esa región del país para hacer, en un
término no mayor de 10 años, concesiones mineras e incentivar la transformación
de nuestras selvas naturales amazónicas en áreas de extracción.
Sorprendió
que la resolución 0045 se hubiese llevado como una buena nueva a los
ambientalistas en Río+20. El discurso del Presidente Santos en Río, al
referirse a las iniciativas que venía desarrollando el país para cumplir con
indicadores de desarrollo sostenible, incluyó la declaratoria de un área
estratégica minera de 17,6 millones de hectáreas para garantizar la minería
sostenible en una región de altísima biodiversidad. Es claro que no había
coherencia entre el discurso del Presidente Santos en Río+20 y la resolución
0045. Esta resolución es un incentivo para la minería, que busca atraer en el
corto plazo al gran capital para que explote los recursos mineros estratégicos
de la Amazonía, lo cual en las condiciones institucionales actuales, traería
nefastas consecuencias sociales y ambientales.
Luego en
agosto del 2012 se expidió la resolución 1518, que fue un intento por alinear
el discurso presidencial con propósitos de desarrollo sostenible para la
Amazonia colombiana. Según esta resolución, “se suspenden los tramites de
sustracción de la Reserva Forestal de la Amazonía declarada por el Artículo 1
literal g de la Ley 2ª de 1959 para actividades mineras con base en la
aplicación del principio de precaución”. Esta resolución significa un paso
favorable en el proceso de Ordenamiento Ambiental Territorial en la Amazonía
(AOT) y es una medida que armoniza con los criterios y propósitos del
desarrollo sostenible. Hay argumentos técnicos, científicos y legales –desde la
Constitución Política de Colombia y desde los acuerdos internacionales que
hemos suscrito–, para hacer uso del principio de precaución por los riesgos de
afectación irreversible que la minería genera para el frágil y valioso ecosistema
natural presente en el área. El tema relacionado con las extracciones mineras
en la Amazonía está congelado, más no definido: es necesario seguir avanzando y
definir el AOT para excluir zonas de la minería, antes de seguir otorgando
títulos mineros en el área.
El Principio
de Precaución, establecido en la Ley 99 de 1993, debe aplicarse cuando exista
peligro de daño grave e irreversible contra el medio ambiente. Siguiendo este
principio, el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible (MADS) seleccionó
algunas áreas que, temporalmente y hasta que se concluyan los estudios
correspondientes, serán excluidas de la titulación minera. En la resolución
0705 del 28 de junio del 2013, el MADS delimitó algunas de estas áreas, que
incluyen los sitios prioritarios para conservación y creación de nuevas áreas
identificadas por la Unidad de Parques Nacionales de Colombia, las áreas de
especial importancia ecológica para la conservación de recursos hídricos, los
ecosistemas de praderas de pastos marinos y los ecosistemas de bosque seco
tropical. Estas zonas suman un área total de 21 millones de hectáreas.
Respecto a
los páramos, el compromiso gubernamental es pasar de la escala 1:200.000 a una
de 1:25.000 que permite hacer un análisis más detallado para identificar de
manera más certera el límite de los páramos, ecosistema de la mayor importancia
para la regulación hídrica en Colombia. Esta tarea todavía no se ha hecho. Como
punto intermedio, hoy el país dispone de la delimitación reciente que hizo el
Instituto Humboldt en escala 1:100.000. Esta delimitación, que incluye aspectos
ecológicos, sociales y económicos, todavía no ha sido adoptada oficialmente por
el Gobierno y es el MADS quien debe proponer y liderar este proceso.
Reflexiones finales
La
contribución de los procesos extractivos al desarrollo sostenible depende de
cómo invirtamos los excedentes asociados a esta actividad. El país debe definir
una estrategia de largo plazo que permita la inversión de estos excedentes en
la formación de capital social, la redistribución del ingreso y la
diversificación productiva. Los síntomas de la “enfermedad holandesa”, que
empezamos a vivir, nos dice que es mejor desacelerar la extracción minera.
Para
recorrer la senda del desarrollo sostenible, debemos concentrarnos en utilizar
parte de las regalías e impuestos que hoy se están generando, en desarrollar
nuestra institucionalidad y mejorar nuestra capacidad de negociación, para
maximizar el beneficio económico y social asociado a los procesos extractivos y
evitar impactos ambientales innecesarios. Debemos desarrollar mayor capacidad
para hacer seguimiento a la industria extractiva y mejorar el nivel de
captación de impuestos y regalías asociados a esta actividad.
No en todos
los casos la actividad extractiva es pertinente. Hay condiciones en las cuales,
aun bajo los mejores estándares ambientales, esta puede generar un efecto neto
negativo o la destrucción de valores ecológicos o culturales irremplazables.
Cuando la evaluación integral así lo señale, la actividad extractiva debe
evitarse.
Las
comunidades locales y los entes regionales deben participar en la toma de
decisiones para viabilizar o no procesos extractivos. Como colombianos tenemos
el derecho y la obligación de verificar tanto el monto de los excedentes
asociados a la extracción y venta de nuestro patrimonio natural no renovable
como la manera en que éstos se están utilizando. Necesitamos saber cuáles son
los acuerdos de largo plazo con cada una de las empresas; cómo se pagan (o no
se pagan) impuestos; y cómo se acuerdan y liquidan las regalías, en relación
con lo que cobran otros países que poseen riquezas similares a las nuestras.
Así como
sucede con la extracción y venta de hidrocarburos, el Estado colombiano debe
participar en las actividades empresariales relacionadas con la minería. Esto
le permitirá regular mucho mejor esta actividad y mejorar la captación de
recursos para beneficio de la sociedad colombiana.
Recientemente
el Gobierno Nacional volvió a abrir la ventanilla para tramitar títulos
mineros. Sería preferible que esa ventanilla se mantuviese cerrada y se
declarará una moratoria minera, mientras construimos las condiciones
institucionales y sociales requeridas para maximizar el beneficio que podemos
derivar de nuestra riqueza en RRNN no renovables. Organicemos la casa antes de
incrementar el nivel de actividad minera en el país.
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